lunes, 7 de junio de 2010

ಜೋಸೆಫಾ ಒರ್ತಿಸ್ ದೇ DOMINGUES


Josefa Ortiz de Domínguez
(Valladolid, hoy Morelia, México, 1768 - Ciudad de México, 1829) Patriota mexicana y heroína de la independencia de México, conocida también por el apodo de la Corregidora de Querétaro.
Nacida en el seno de una familia de españoles de clase media, Josefa Ortiz de Domínguez fue bautizada el 16 de septiembre de 1768 con los nombres de María de la Natividad Josefa. Su padre, Juan José Ortiz, fue capitán del regimiento de los morados y murió en acción de guerra, cuando ésta contaba con pocos años de edad. Tras la muerte de su madre, María Manuela Girón, se hizo cargo de su educación su hermana María, la cual solicitó su ingreso en el Colegio de San Ignacio de Loyola.
Durante los años que permaneció en el colegio aprendió a leer, escribir y nociones básicas de matemáticas, además de lo que se consideraba en la época que debía aprender una señorita de su clase social, de este modo aprendió a bordar, coser y cocinar.
Josefa Ortiz de Domínguez
En el año 1791 contrajo matrimonio con el Miguel Domínguez, el cual en aquellos años trabajó en la secretaria de la Real Hacienda y en la oficialía del virreinato de Nueva España. Gracias a sus buenas relaciones con el virrey Félix Berenguer de Marquina, Miguel Domínguez, fue nombrado Corregidor de Querétaro en el año 1802. Durante estos primeros años de matrimonio, Josefa por su parte se hizo cargo de las labores domesticas y de la crianza y educación de los dos hijos de su esposo, puesto que Miguel era viudo cuando contrajeron matrimonio. Todo parece indicar que la pareja fue feliz y durante los años que permanecieron casados tuvieron doce hijos.
Además de estas labores domésticas, Josefa Ortiz de Domínguez se mostró muy identificada con los problemas de la clase social de los criollos, a la cual pertenecía por ser descendiente de españoles; ya que a pesar de las reformas realizadas tras la llegada de los Borbones a España (1700), se perpetuó la tradición de que fueran españoles, nacidos en la península, los que ocuparan los altos cargos de la administración virreinal y del ejército, relegando así a los criollos a los puestos secundarios.
Josefa defendió sus intereses de clase y también se hizo eco de las reivindicaciones de indios mexicanos, los cuales vivían en condiciones lamentables. Por este motivo durante toda su vida, intentó que se reconocieran los derechos de los indígenas y además aprovechó su posición, como mujer del corregidor, para llevar a cabo numerosas obras de caridad.
En 1808 se produjo la invasión napoleónica de España, la cual tuvo como consecuencia el inicio de la guerra de la Independencia y la formación de las juntas de gobierno, ante la ausencia de Fernando VII. Las noticias llegadas de España en 1808 parece que iniciaron el movimiento independentista de México, ya que tras las primeras muestras de apoyo al rey comenzó a fraguarse en algunas mentes la idea de separarse totalmente de España.
Tras un intento fallido del virrey para formar una junta de gobierno independiente se produjeron las primeras conspiraciones destinadas a acabar con el orden establecido. Miguel Domínguez, como corregidor, apoyó al virrey en su decisión de formar una Junta de gobierno, pero ante la imposibilidad de llevar estos planes a la práctica, se hizo partidario de los ideales independentistas, parece que a instancias de su mujer, que se convirtió en una firme colaboradora del movimiento.
Así, tras los primeros momentos de confusión, cada vez se hizo más claro para muchos, la necesidad de construir en México un Estado en el que imperaran los valores democráticos. Esto influyó notablemente en el matrimonio Domínguez, que abrió su casa a unas hipotéticas reuniones literarias, aunque en realidad se mantenían reuniones de carácter político, con posterioridad en ellas se tomarían decisiones para iniciar el movimiento revolucionario en la zona, bautizado tiempo después como la conspiración de Querétaro.
A estas reuniones políticas en casa de los corregidores, acudieron algunos de los más famosos revolucionarios de los primeros momentos de la independencia mexicana, como es el caso de los capitanes Arias, Aldama e Ignacio Allende, el cual parece que fue pretendiente de una de las hijas de Josefa.
El 13 de septiembre de 1810 se informó al juez eclesiástico Rafael Gil de León, que se estaba preparando una conspiración en Querétaro para proclamar la independencia de México, puesto que se estaban almacenando armas en las casas de los simpatizantes del movimiento revolucionario. Rápidamente dicho juez informó al corregidor Domínguez para que interviniera en el asunto.

ಜುಯನ್ ALDAMA


Juan Aldama (1774-1811)
Nació en San Miguel el Grande, Guanajuato. Hermano de Ignacio y tío de Mariano y Antonio, del mismo apellido, héroes también de la Independencia. Capitán del Regimiento de la Reina, conspiraba desde 1809. Enterado del descubrimiento de la subversión en septiembre de 1810, marchó a Dolores para prevenir a Hidalgo. Quiso impedir el inicio de la lucha. Recibió en Celaya el grado de mariscal. Como teniente coronel participó en la batalla del Monte de las Cruces. Se opuso, con Allende, a retirarse y sostuvo la conveniencia de marchar sobre la capital. Acompañó a Allende a defender Guanajuato; tomó parte en la batalla del Puente de Calderón. Marchó hacia el Norte y propuso trasladarse a Estados Unidos para buscar elementos de guerra. Sorprendido con los caudillos de la Independencia en Acatita de Baján, se le llevó a Chihuahua donde se le procesó. Lo fusilaron el 26 de junio de 1811 y su cabeza fue expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. En 1823 lo declararon Héroe de la Patria. Sus restos reposan en la capilla de San José, de la Catedral de la Ciudad de México. León de los Aldama, en Guanajuato, lleva ese nombre en honor de los insurgentes de ese apellido.

ಈಣಾಈಓ ALLENDE


Ignacio María de Allende y Unzaga) Militar independentista mexicano (San Miguel el Grande, actual San Miguel de Allende, Guanajuato, 1769 - Chihuahua, 1811).
Ignacio Allende era un criollo de buena familia, diestro en las artes de la caballería y de carácter fuerte. Por vocación, en 1795 ingresó en el ejército donde recibió una sólida formación y obtuvo el grado de capitán en 1797.
En el cantón de Jalapa Ignacio Allende conoció a otros criollos con los que compartió sus ideales políticos de descontento contra el Gobierno español. A finales de 1809 el Gobierno virreinal descubrió una gran conspiración en Valladolid (hoy Morelia) e intentó desmantelar el movimiento independentista, pero Allende estableció contacto con una ramificación importante en Querétaro, en la casa del corregidor Miguel Domínguez y su esposa,
Josefa Ortiz.
Por uno de los participantes, el oficial Joaquín Arias, la conspiración fue descubierta, Ignacio Allende fue avisado oportunamente y pudo advertir a otro conspirador, el cura de Dolores,
Miguel Hidalgo y Costilla. En la madrugada del 15 al 16 de septiembre de 1810 se convocó a todo el pueblo a toque de campana para tomar las armas. Un gran contingente de criollos e indígenas marcharon hacia San Miguel, y en Atotonilco el cura Hidalgo adoptó el estandarte con la Virgen de Guadalupe como insignia.
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En Guanajuato los insurgentes, incontrolables, asaltaron ferozmente la alhóndiga de Granaditas y asesinaron sin piedad a los españoles junto con sus familias. Por ello Hidalgo y Allende se enemistaron entre sí. En Valladolid se les unieron más rebeldes que se enfrentaron con éxito al ejército realista en el Monte de las Cruces.
Su siguiente meta fue la ciudad de México pero, ante la perspectiva de otra matanza, Hidalgo decidió retroceder. En Aculco los esperaban las tropas realistas de Félix Calleja y Manuel Flon, que les derrotaron. De nuevo se enfrentaron a los realistas en el Puente de Calderón en donde los perdedores fueron los insurgentes.
Tras refugiarse en una hacienda, a Hidalgo se le retiró el mando y el ejército se dividió en dos; uno, con López Rayón al frente, salió hacia Michoacán; el otro partió hacia el norte con Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, para buscar ayuda en los Estados Unidos. Pero en las norias de Baján, Chihuahua, fueron aprehendidos por Ignacio Elizondo. Se les sometió a juicio y Allende fue fusilado junto con Ignacio Aldama y Mariano Jiménez. Sus restos descansan en la columna de la Independencia en la ciudad de México.

ಜೋಸೆ M° ಮೊರೆಲೋಸ್ ಯ PAVON


(José María Morelos y Pavón; Valladolid, actual Morelia, 1765 - San Cristóbal Ecatepec, 1815) Religioso, político y militar mexicano, caudillo de la independencia de México. Asumió el liderazgo del movimiento independentista tras la muerte en 1811 del cura Hidalgo (a cuya causa se había unido en 1810) y logró importantes victorias en el sur. Trató además de dar forma política a sus ideales de justicia e igualdad a través del Congreso de Chilpancingo (1813), que formuló la declaración de independencia, otorgó a Morelos un amplio poder ejecutivo y puso las bases para una Constitución liberal y democrática que sería aprobada en 1814.
José María Morelos era hijo de Manuel Morelos, carpintero de ascendencia india y de Juana María Pérez Pavón, criolla, cuyo padre había sido maestro de escuela en la ciudad. Durante catorce años, además de las primeras letras que le enseñó su madre, sólo se sabe que ayudó en lo que pudo para el sostenimiento de la familia.
José María Morelos
La muerte del padre en 1779 significó un importante cambio. Confiado a la custodia de su tío Felipe Morelos, se trasladó a una hacienda cerca de Apatzingán (Michoacán) y se dedicó primero a la labranza y, poco después, a conducir como arriero una recua de mulas que su tío empleaba para transportar los ricos cargamentos de mercancías entre el puerto de Acapulco, terminal de los galeones de Manila, y la ciudad de México. Esta actividad le proporcionó unos ingresos regular, que el joven Morelos invertía en comprar mulas y sostener a su madre y hermana.
Así vivió hasta cumplir los 25 años; en 1790, ante la insistencia de su madre, que deseaba su ingreso en la carrera eclesiástica con la ilusión de que accediese a una capellanía o beneficio dejado por su bisabuelo materno, se separó de su tío Felipe y regresó a Valladolid para ingresar en el colegio de San Nicolás. Allí tuvo ocasión de conocer al rector Miguel Hidalgo y Costilla, con el que coincidió durante dos años. Estudió gramática y latín y dos años más tarde amplió estos estudios en el Seminario Tridentino de la misma ciudad, recibiendo instrucción en retórica y filosofía. El 28 de abril de 1795 recibió el título de bachiller de artes en la ciudad de México.
Poco después solicitó de la jerarquía eclesiástica de Valladolid que se le confiriesen la tonsura clerical, las cuatro órdenes menores y el subdiaconato, lo que consiguió a finales de ese mismo año. En abril de 1796 aceptó una oferta del cura de Uruapan para enseñar gramática y retórica a los niños del lugar, tras recibir la licencia correspondiente. Tras algunos años de ejercicio, el 20 de diciembre de 1797, cumplidos los 32 años de edad, fue promovido al sacerdocio, otorgándosele licencias para celebrar misa, oír confesiones y predicar en Uruapan y curatos vecinos.
Se iniciaba así una larga carrera sacerdotal que le llevó a ejercer de cura párroco, primero en un marginado distrito de Churumuco, etapa durante la cual falleció su madre en Pátzcuaro. Morelos permaneció en Churumuco durante poco más de un año, hasta que en marzo de 1799 se le transfirió a la parroquia de Carácuaro, a unos 50 kilómetros de distancia, tan pobre como la anterior pero mucho más poblada. En Carácuaro vivió Morelos toda una década, administrando la parroquia y viviendo de las aportaciones de sus feligreses, que se resistían por todos los medios al pago de los impuestos eclesiales.
Durante este periodo mantuvo y mejoró un negocio de ganado que había iniciado en la época de arriero, administró la herencia de su madre, transfirió a su hermana la casa familiar (actualmente Casa de Morelos en la ciudad de Morelia) y tuvo dos hijos ilegítimos. Más tarde, durante el periodo revolucionario, tuvo dos hijos más. En 1807 compró en Valladolid una casa a la que aumentó otro piso en 1809, sin que se tenga la menor certeza de que le llegara noticia alguna de que se estaba preparando una revolución. Bien es cierto que los historiadores señalan la creciente insatisfacción y en todo caso la frustración de Morelos, acumulada a lo largo de muchos años de cura parroquial.
En octubre de 1810, conocedor del levantamiento de
Miguel Hidalgo, que había sido su rector en San Nicolás, decidió visitarle y hablar con él. Al parecer, su intención era la de ofrecerse como capellán, pero una vez llevado a cabo este encuentro el 20 de octubre, Hidalgo lo convenció de que aceptara una misión más importante: marchar a la costa del sur, reunir tropas y tomar el puerto de Acapulco, que Morelos conocía muy bien. El 25 de octubre, acompañado de una veintena de voluntarios mal armados, Morelos partió de Cuarácaro hacia las tierras calientes del sur, en calidad de lugarteniente de Hidalgo.
La actividad insurgente de Morelos duró cinco años, a lo largo de los cuales fue capaz de desarrollar cuatro campañas militares, además de una obra política, doctrinal y administrativa en la que se recoge un pensamiento avanzado, innovador y cargado de sentido popular y social. Se le reconoce un incipiente genio de estratega militar, despiadado y cruel en algunas ocasiones, y capaz de enfrentarse y doblegar en varias ocasiones a los ejércitos realistas superiores en número, bajo el mando del temible Félix María Calleja.

miguelhidalgoycostilla


miguel hidalgo y costilla

೧೭೫೧-1811
Miguel Hidalgo y CostillaNació en la Hacienda de Corralejo, en Pénjamo, Guanajuato, el 8 de mayo de 1753.
Fue enviado a Valladolid (hoy Morelia) a estudiar al Colegio de San Nicolás Obispo, del cual llegó a ser catedrático de teología, filosofía y moral y finalmente, rector. En 1792 se ordenó como sacerdote, ejerciendo su ministerio en el Curato de Dolores, después de haberlo hecho en varios otros curatos. De ideas liberales, se unió al grupo de patriotas que en el año de 1810 conspiraban en Querétaro a favor de la independencia de México. El movimiento armado debería iniciarse en el mes de octubre de ese mismo año, pero descubierta la conspiración y detenidos varios de los complicados, Hidalgo, en unión de Aldama, Allende, Abasolo y otros, en atención a un aviso que, con riesgo de su vida les fue enviado por la Corregidora Doña Josefa Ortíz de Domínguez decidió efectuar el levantamiento en el acto, y así, al amanecer del 16 de septiembre de 1810, los vecinos del pueblo de Dolores, alfareros, carpinteros, herreros y campesinos, acudieron al llamado del padre Miguel Hidalgo y Costilla para iniciar la lucha por la independencia.
En poco menos de dos semanas, el ejército insurgente obtuvo una serie de rápidos y fáciles triunfos. De Dolores pasaron a Atotonilco, San Miguel el Grande (hoy Allende), Chamucuero, Celaya (en este lugar se le dio a Miguel Hidalgo el grado de capitán general y a Ignacio Allende el de teniente general), Salamanca, Irapuato y Silao, hasta llegar a Guanajuato.
Ante la proximidad del ejército insurgente, los españoles, junto con sus familias y sus caudales, se refugiaron en la "Alhóndiga de Granaditas", en la ciudad de Guanajuato. El 28 de septiembre, después de una sangrienta lucha en la que la multitud enfurecida aniquiló a sus defensores, fue tomada al fin la fortaleza. De Guanajuato, don Miguel Hidalgo se dirigió a Valladolid, ciudad que fue tomada por los insurgentes el 17 de octubre de 1810, sin que sus defensores opusieran resistencia. En ese lugar permaneció varios días organizando su tropa para salir a tomar la capital del virreinato: la ciudad de México.
En el Monte de las Cruces, a las afueras de México, obtuvo Hidalgo una formidable victoria el 30 de agosto, derrotando a Trujillo (Coronel Realista), victoria que desaprovechó lamentablemente, pues en lugar de lanzar sus tropas sobre la ciudad de México para apoderarse de ella, aprovechando el desconcierto que su victoria había ocasionado en las filas españolas, ordenó la retirada de sus tropas hacia Ixtlahuaca, por el camino de Toluca. En Puente de Calderón, cerca de Guadalajara, se enfrentaron insurgentes y realistas, estos últimos al mando del general Félix Calleja, en una batalla, que resultó ser desastrosa para Hidalgo y su gente, obligándolo a replegarse hacia el norte.
El 21 de mayo de 1811, al llegar a Acatita de Baján, Hidalgo, Allende y 27 compañeros más, fueron víctimas de una traidora emboscada que les tendió Ignacio Elizondo y fueron hechos prisioneros. Conducidos a Chihuahua, Allende, Aldama y Jiménez fueron fusilados el 16 de junio de 1811 y un mes después, el 30 de julio de ese mismo año, Hidalgo fue fusilado también.
El gobierno virreinal estaba convencido de que con la muerte de los caudillos, fusilados en Chihuahua, acabaría el movimiento insurgente. Pero no fue así.
Ignacio López Rayón, quien se había quedado en Saltillo, realizó la proeza de escapar del enemigo y marchar desde esa ciudad hasta la provincia de Michoacán, donde podían contar él y su tropa con la ayuda del pueblo. Y, para desgracia de los realistas, en las montañas del sur ya estaban luchando el genio militar José María Morelos, apoyando en sus campañas victoriosas por los Galeana, los Bravos, Mariano Matamoros y otros muchos.
Para 1821, el ideal por el que había luchado Miguel Hidalgo y Costilla y tantos otros mexicanos a lo largo de once años, al fin se había logrado: la patria era libre e independiente.
Fuente: Instituto Nacional de Solidaridad, Microbiografías, Personajes en la historia de México.
Miguel Hidalgo y Costilla, México, 1993.

lunes, 8 de marzo de 2010

lunes 22 de febrero de 2010
PATRIMONIONATURAL

Puebla was located by its founders in a privileged place. Four amazing volcanoes guard it, a closer than others. The slopes of these volcanoes forests supplied rivers and the aquifer of the city and its surroundings. Two splendid rivers encircling the city to the West and the East: the Atoyac River and the Rio San Francisco with other rivers such as the Alseseca, the Rabanillo, Zapatero and El Chinguiñoso, all with its wooded banks and unique fauna of these places. Fourteen kilometers from the Atoyac continue across the city with its riparian trees. Rio San Francisco were saved from the entubamiento of which was the victim. I just see a painting of José Márquez, this extraordinary painter of the city that we went, which still are the bridges in the San Francisco and its trees during the autumn. By the way that the House of the painter has been turned into a terrifying offices, crossed by the pedestrian bridge that leads to the Convention Center. A museum with the acquis of the extraordinary work of José Márquez, the painter par excellence of the city of Puebla in the 20th century should there be. Puebla also had 19 regulatory vessels similar to San Baltazar lagoon, now covered with houses and cement except two: one yet rescue is what remains of the Chapulco lagoon and San Baltazar lagoon. Puebla was also, from 1940, with an impressive Dam just thirty minutes from the city. The rugged and extraordinary landscape of Valsequillo also offered us a view of the volcanoes reflected on the water, and the possibility of a tourism development for highly original Puebla. Almost everything we have lost. All the rivers that cross Puebla are contaminated. That should exist in the rivers that still not have been tubed, coastal parks are full of garbage and debris. Seven years ago that we present to the appropriate authorities the comprehensive plan for the rescue of the banks of the Atoyac. Pan and priistas not considered essential that project. No civilized city gives back its rivers. Imagine Paris without the Seine? Here do not want them. Everything is there, forgotten, waiting for a statesman - that no political - to resume the subject of the natural heritage of Puebla, or at least what is left of him and give him the very first importance the care of the natural heritage should be for all who live here. In 1910 Puebla had many parks, considering the small size of the city at that time. Had the brave walk and walk San Francisco, with its Lake and its "walk of the pescaditos". Live in Puebla must have been a privilege. Any part of the city you could see the volcanoes or the Malinche: every three or four streets had a lush Park where the walk. The hills of Loreto and Guadalupe offered a single view of the city, with its rivers and its volcanoes that envidiarían many cities in the world. All what we have lost. Horrible "spectacular" unregulated obscuring us the view of all this beauty is still there. There has been a political deal with preserve at least some points of the city from which any inhabitant of Puebla to contemplate the landscape. Green zones enacted for the modern 21st century Puebla have been swallowed by the voracity of the fraccionadores and their accomplices from the Government. SMP driven pipeline the slices new, from luxury to the popular, just and minimally meet green areas that should by law donate to the city. That is why I have spoken in all these years on the importance of having a heart citizen for all those spaces that are of interest and love. Politicians are step in their jobs, but people should not be passing through our city. Here were born, here we have been reasonably happy, here we should give a little of our time and energy to a city that is urgida our delivery. Puebla can still re

lunes, 22 de febrero de 2010

PATRIMONIONATURAL






Puebla fue ubicada por sus fundadores en un lugar privilegiado. Cuatro maravillosos volcanes la custodian, unos más cercanos que otros.
Los bosques de las faldas de esos volcanes nutrían los ríos y el acuífero de la ciudad y sus alrededores. Dos ríos espléndidos cercaban la ciudad al poniente y al oriente: el Río Atoyac y el Río San Francisco, además de contar con otros ríos menores como el Alseseca, el Rabanillo, el Zapatero y El Chinguiñoso, todos con sus márgenes arboladas y la fauna única de estos lugares.
Catorce kilómetros del Atoyac siguen cruzando la ciudad con sus árboles ribereños. Se salvaron del entubamiento del que fue víctima el Río San Francisco. Acabo de ver una pintura de José Márquez, ese extraordinario pintor de la ciudad que se nos fue, en la que aún se ven los puentes del San Francisco y sus árboles en la época de otoño.
Por cierto que la casa de ese pintor ha sido convertida en unas espantosas oficinas, cruzadas por el puente peatonal que lleva al Centro de Convenciones.
Ahí debería existir un museo con el acervo de la obra extraordinaria de José Márquez, el pintor por excelencia de la ciudad de Puebla del siglo XX. Puebla contaba también con 19 vasos reguladores similares a la Laguna de San Baltazar, hoy cubiertos de casas y cemento a excepción de dos: uno aún sin rescatar que es lo que queda de la Laguna de Chapulco, y la Laguna de San Baltazar.
Puebla contó también, a partir de 1940, con una presa imponente a escasos treinta minutos de la ciudad. El paisaje agreste y extraordinario de Valsequillo nos ofrecía también una vista de los volcanes reflejados sobre el agua, y la posibilidad de un desarrollo turístico para Puebla muy original.
Casi todo lo hemos perdido. Todos los ríos que cruzan Puebla están contaminados. Los parques ribereños que deberían de existir en los ríos que aún no han sido entubados, se encuentran llenos de basura y escombros.
Hace siete años que presentamos a las autoridades correspondientes el plan integral para el rescate de las márgenes del Atoyac. Panistas y priistas no han considerado esencial ese proyecto. Ninguna ciudad civilizada les da la espalda a sus ríos. ¿Se imaginan París sin el Sena? Aquí no los queremos ver.
Y todo sigue ahí, olvidado, esperando que algún estadista –que no político– retome el tema del patrimonio natural de Puebla, o por lo menos lo que queda de él, y le dé la primerísima importancia que el cuidado del patrimonio natural debería tener para todos los que vivimos aquí.
En 1910 Puebla tenía muchísimos parques, considerando el tamaño pequeño de la ciudad de entonces. Tenía además el Paseo Bravo y el Paseo de San Francisco, con su lago y su "paseo de los pescaditos". Vivir en Puebla debe haber sido un privilegio.
De cualquier parte de la ciudad podías ver los volcanes, o la Malinche: cada tres o cuatro calles había un parque frondoso en el que pasear. Los cerros de Loreto y Guadalupe ofrecían una vista única de la ciudad, con sus ríos y sus volcanes, que envidiarían muchas ciudades del mundo. Todo lo hemos ido perdiendo.
Horribles "espectaculares" sin regular nos tapan la vista de toda esa belleza que aún está ahí. No ha habido un político que se ocupe de resguardar por lo menos ciertos puntos de la ciudad desde los que cualquier habitante de Puebla pueda contemplar el paisaje.
Las zonas verdes decretadas para la moderna Puebla del siglo XXI han sido tragadas por la voracidad de los fraccionadores y sus cómplices desde el gobierno.
Los fraccionamientos nuevos, desde los de lujo hasta los populares, apenas y cumplen mínimamente con las áreas verdes que deberían por ley donar a la ciudad. Por eso yo he hablado a lo largo de todos estos años sobre la importancia de tener un corazón ciudadano para todos aquellos espacios que nos interesan y amamos. Los políticos están de paso en sus puestos, pero los ciudadanos no deberíamos estar de paso por nuestra ciudad.
Aquí nacimos, aquí hemos sido razonablemente felices, aquí tendríamos que regalar un poco de nuestro tiempo y nuestra energía a una ciudad que está urgida de nuestra entrega. Puebla todavía puede recuperar su belleza, todavía puede ser preciosa.
Pero Puebla te necesita a ti. Yo insisto en que lo público no debería de ser patrimonio y tierra exclusiva de los políticos en turno.
Lo público es de todos, y como tal deberíamos de poner nuestro corazón, nuestro tiempo y, por qué no, parte de nuestro patrimonio en conservar lo que es de todos y de nadie. Jorge Cubillas, ese querido amigo que a través de sus clases ha despertado la sensibilidad y el cariño por Puebla a lo largo de muchas generaciones de estudiantes y poblanos, dice, y con razón, que Puebla se ha convertido en un centro comercial con una ciudad adentro.
El sentido de comunidad está perdido. El patrimonio natural y cultural de Puebla debe ser uno solo. Fracturados no nos sirven de nada.
Blanca Alcalá ha hecho suya la propuesta de la Comisión de Ecología de crear la Agencia Ambiental para la ciudad de Puebla. Un organismo que deberá servir para cuidar de nuestro patrimonio natural y visual, que aplicará todas las normas y atribuciones que las leyes dan a los ayuntamientos para preservar el hábitat; un organismo fundamental para una ciudad sustentable. Se ha creado la agencia y empezará a trabajar en enero. Ojalá Blanca y los regidores de la comisión pongan todo su empeño en que la agencia funcione correctamente, sin tintes partidistas, sin envidias. El aire, el paisaje, el agua, la ciudad toda dependen de esa voluntad.